jueves, 29 de agosto de 2013




Tras un largo viaje, emocionante, agotador y divertido, os escribimos por fin desde el corazón de Ghana donde la pobreza y la riqueza espiritual y humana se fusionan dándonos a conocer un lugar maravilloso. Es difícil definir brevemente los seis días que hemos vivido aquí pero si vierais nuestras sonrisas entenderíais el sentimiento que nos fluye.

Lo primero que hemos aprendido es a ser pacientes, pues  en Ghana no existen las reglas del tiempo. Para que os hagáis una idea…

Nuestra aventura empezó en Madrid donde cogimos un avión a Estambul. Allí esperamos  12 horas (algunas de ellas, para nuestra sorpresa, en un espectacular hotel) al siguiente avión que nos llevaría hasta Accra. Pasamos la noche en un hostal y al día siguiente tras 11 horas esperando en la estación, cogimos un bus rumbo a Tamale, en el que estuvimos 16 horas. Tenemos muy buen recuerdo de este trayecto  gracias a Ana, pues con su espontaneidad hizo reír a todos los viajeros chillando por el pasillo del autobús: “Can I go to the toilet, please? Qué me meooooo” Una vez en Tamale, esperamos 7 horas más al siguiente autobús que nos llevaría a Larabanga, y aunque el motor se averió por el camino, finalmente llegamos a nuestro destino.

Todo este tiempo de espera nos permitió pasear por las calles de Ghana y conocer su cultura, su gente, su rutina diaria, sus colores, sus olores… Estábamos absolutamente asombrados de todo lo que veíamos.

Nuestro nuevo hogar está a 1Km de Larabanga, en medio de la naturaleza. Nuestras habitaciones se encuentran rodeadas de campos de maíz.  En este maravilloso paraje pero también húmedo y caluroso, las duchas con cubos de agua fría son lo mejor del día. Las gallinas picoteando por todas partes, los nuevos alimentos que estamos saboreando, la música y la danza alrededor de la hoguera, las charlas, los niños del cole,… todo nos hace sentir que estamos en un lugar especial, en un paraíso donde no hay lugar para el estrés de las ciudades más desarrolladas.

Esta semana los pequeños tienen vacaciones, por lo que solo vienen a la escuela algunos de ellos voluntariamente. Los suficientes como para hacernos entender que enseñar a estos niños y niñas es aprender con ellos, es recibir más que dar. El lunes se reanudan las clases, por lo que esperamos a unos 400 niños.  

La familia con la que vivimos, enseñándonos su lengua, a preparar fufu, a usar las herramientas en el campo e incluso a lavar la ropa frotándola contra la piedra... nos hacen sentir cada día que formamos parte de esto. 

¡ Estamos encantados !


5 comentarios:

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  2. Sois genialiciosos chicos. Que envida más increíble me dais.

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  4. Chiquiturrejueleroooooos! Me encanta la foto! No os voy a decir ni aconsejar nada que no se refleje ya en vuestros jetillos! Sólo que disfrutéis de cada momento allí con vuestra gente y, sobre todo, con los pequeñejueleros, transmitiéndoles vuestras ganas y alegría! Que aprendan de vosotros, aprendáis de ellos y viváis esta experiencia como si os fuerais a ir el día siguiente!
    pd: ana! sigo esperando tu llamada de despedida! ¬¬
    pd2: ana! voy hablando con tu mamera!
    pd3: ana! ya te llego el momento tía, a disfrutarlo sin perderte ni medio segundo!
    pd4: todos! mantened la sonrisa de la foto!

    Un beso enormeeeeee!

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  5. Hola Anika, guaje rica que haces, por fin puedo escribirte en este blog., Que felices se os ve a todos y la cara de los mochuelos son pura sorpresa y felicidad.Que experiencia tan bonita que estáis viviendo.
    Ya nos hemos enterado lo de Julia espero que este recuperada y mucho animo que estas cosas son de África, Los Safaris tienen eso je, je.
    Escríbeme al correo y estamos más en contacto, puedes hacerlo a los 2 que tiene papa, carmelotudegas@gmail.com y carmelomirandamurillo@gmail.com, aunque el primero lo leo todos los días.
    Bueno que me enrollo demasiado, un besazo y abrazo para todos. Llámame jope las

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